Cuánto consume un deshumidificador (y cómo calcularlo)
La potencia que viene en la caja del deshumidificador no es lo que vas a gastar. Es la potencia cuando el compresor está trabajando a tope. Y un aparato con higrostato no trabaja a tope todo el tiempo: se para en cuanto llega a la humedad que le has marcado. El consumo real depende de las horas que está encendido de verdad, no de las que está enchufado.
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Por qué la ficha técnica no basta
El manual da la potencia nominal, en vatios, medida con el compresor funcionando sin parar en condiciones de ensayo. Con esa cifra puedes calcular el pico de consumo, pero no el gasto real. Un aparato con higrostato no está encendido las 24 horas: arranca cuando la humedad sube por encima de la consigna y se para cuando baja.
En una vivienda con un problema de humedad ambiente estable, el aparato puede trabajar bastantes horas. En una que solo necesita un repaso puntual, lo normal es que pase parado la mayor parte del día.
En España no existe, a día de hoy, una etiqueta energética obligatoria para deshumidificadores domésticos, como sí la hay para frigoríficos o lavadoras. Lo que suelen declarar los fabricantes en la ficha es un factor de extracción (litros de agua por kWh consumido). Es la forma real de comparar la eficiencia entre dos modelos: cuantos más litros saca por cada kWh, menos gastas para el mismo resultado.
Cómo calcular el gasto real
La cuenta que de verdad sirve tiene tres datos, y ninguno es el precio de compra:
- Potencia en funcionamiento, en kW (la de la ficha técnica, dividida entre 1.000 si viene en vatios).
- Horas reales de funcionamiento al día, no las horas enchufado: con higrostato, calcula a ojo cuánto tarda en bajar la humedad y cuánto tarda en volver a subir.
- Precio del kWh de tu propia factura de la luz, que varía según la tarifa y la hora del día.
Multiplicando los tres números sale el coste diario aproximado. Es una estimación, no una factura exacta, porque el compresor no consume lo mismo arrancando que a régimen estable. Pero se acerca mucho más a la realidad que fiarse de la potencia máxima como si estuviera encendida sin parar.
Compresor frente a desecante: quién gasta más
En una vivienda templada, el de compresor suele sacar más agua por cada kWh que un desecante, porque mueve calor con un circuito frigorífico en vez de generarlo con una resistencia. El desecante tiene que calentar un material higroscópico para regenerarlo. Y calentar con resistencia eléctrica es, kWh a kWh, menos eficiente que mover calor de un lado a otro.
Eso no convierte al desecante en mala opción. Su punto fuerte no es el consumo: mantiene el rendimiento en una estancia fría, un trastero o una segunda residencia sin calefacción, donde el de compresor pierde capacidad de extracción y puede llegar a entrar en desescarche.
Qué baja el consumo de verdad
- Higrostato bien ajustado, en torno al 50 % de humedad relativa: es el factor que más cambia la factura, porque decide cuántas horas trabaja el compresor.
- Tamaño adecuado a la estancia, ni por debajo ni muy por encima de lo que recomienda el fabricante para esos metros cuadrados: uno pequeño para el espacio no da abasto y trabaja sin parar; uno muy sobrado enciende y apaga en ciclos cortos, que también penaliza.
- Filtro limpio: un filtro sucio reduce el caudal de aire, y el aparato tarda más en secar la misma habitación.
- Puertas y ventanas cerradas mientras funciona: si entra aire húmedo de fuera todo el rato, el compresor no llega nunca a la consigna y no para.
- Ubicación con espacio libre alrededor: encajado entre muebles, el aire caliente que expulsa no se disipa bien y el aparato trabaja más para compensarlo.
Cuándo el gasto deja de tener sentido
Si necesitas tenerlo encendido casi todo el día para mantener una humedad razonable, para y pregúntate por qué. Un deshumidificador resuelve el vapor que ya hay en el aire, no la causa que lo sigue metiendo: una vivienda sin ventilación suficiente, mucha ropa tendida dentro o un punto de condensación sin tratar. A la larga, el gasto eléctrico permanente suele salir más caro que resolver la ventilación de una vez, por ejemplo con una VMC.
Errores habituales
- Calcular el gasto con la potencia máxima como si funcionara sin parar: sobreestima el consumo real en un aparato con higrostato.
- Comprar por capacidad de depósito en vez de por litros/día declarados: el depósito solo dice cuánto tarda en llenarse, no cuánto seca.
- Apagarlo y encenderlo a mano en vez de dejar que el higrostato decida: los ciclos de arranque frecuentes consumen más que un funcionamiento continuo a media carga.
- Ponerlo pegado a una pared o dentro de un armario: el aire caliente que expulsa no circula y el aparato tarda más en cada ciclo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto consume un deshumidificador al mes?
No hay una cifra única que sirva para cualquier casa: depende de la potencia del aparato, de cuántas horas está encendido de verdad (no las que está enchufado) y del precio del kWh de tu factura. La forma correcta de saberlo es multiplicar la potencia en kW por las horas reales de funcionamiento y por ese precio, no fiarse de una tabla genérica.
¿Es más barato un desecante o uno de compresor?
En una vivienda templada, el de compresor suele extraer más agua por cada kWh consumido. El desecante calienta un material higroscópico con una resistencia eléctrica para regenerarlo, y una resistencia siempre es menos eficiente que mover calor con un circuito frigorífico. Su ventaja no es el consumo: es que mantiene el rendimiento en una estancia fría, donde el de compresor pierde capacidad.
¿El higrostato ahorra de verdad?
Sí, y es lo que más cambia la factura. Sin higrostato el aparato no para nunca, siga haciendo falta o no. Con una consigna razonable, en torno al 50 % de humedad relativa, el compresor se apaga solo en cuanto llega a ese punto y solo vuelve a arrancar cuando el aire vuelve a humedecerse, así que las horas reales de funcionamiento bajan mucho frente a tenerlo encendido sin control.
¿Compensa dejarlo encendido todo el día?
Con higrostato, sí: el aparato se para solo cuando no hace falta, así que dejarlo conectado no dispara el gasto, y evita los picos de arranque del compresor que consumen más que mantenerlo funcionando de forma continua a media carga. Sin higrostato, dejarlo todo el día es justo lo que hay que evitar.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Código Técnico de la Edificación. DB-HS, Salubridad
- IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía
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