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Humedad por condensación

Es la más común y la peor diagnosticada: mucha gente paga un tratamiento de capilaridad para un problema que se resolvía ventilando bien y rompiendo un puente térmico.

Por qué aparece

El aire caliente de una vivienda contiene vapor de agua: cocinar, ducharse, tender ropa dentro y respirar lo generan a diario. Cuando ese aire toca una superficie fría —el ángulo de una fachada, un dintel, el marco metálico de una ventana, la pared detrás de un armario—, el vapor se condensa en agua líquida, exactamente como en un vaso frío en verano.

La firma es distinta a la de la capilaridad: manchas en esquinas, techos y zonas sin ventilación, muchas veces con moho negro en vez de salitre, que aparecen o empeoran en invierno y mejoran en verano.

Se ataca por tres frentes a la vez, y por ese orden: generar menos vapor (tapar ollas, extractor en el baño, no tender dentro), ventilar de forma eficaz (cruzada, 10 minutos, mejor que una ventana entreabierta todo el día) y subir la temperatura de la superficie fría (aislamiento, romper el puente térmico). El deshumidificador ayuda, pero es un parche si el puente térmico sigue ahí.

Guías de condensación

En camino: condensación en paredes exteriores, por qué se moja el dormitorio y no el resto de la casa, ventilación cruzada bien hecha, y cuándo el problema es el puente térmico y no tú.