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Pinturas, morteros y selladores

Es el bloque donde más dinero se tira, porque casi todo se vende como "solución" cuando en realidad son acabados. Aquí está qué hace cada producto y cuándo tiene sentido.

La regla que ahorra dinero

Ningún producto que se aplique encima de una pared arregla una humedad que viene de dentro. Si el agua sigue llegando —por capilaridad, por filtración o por condensación no corregida—, la pintura antihumedad solo tapa la mancha unos meses y después se abomba y se despega, a veces peor que antes.

Dicho eso, cada producto sí tiene su sitio: la pintura antimoho (con fungicida) es útil como refuerzo en baños y cocinas después de resolver la ventilación; el mortero transpirable o de saneamiento es tratamiento de verdad en capilaridad, porque deja evaporar el agua sin que las sales revienten el acabado; los selladores e impermeabilizantes actúan por la cara donde entra el agua, no por dentro.

La pregunta correcta antes de comprar nada no es "¿qué pintura compro?" sino "¿qué tipo de humedad tengo?". Para eso está el diagnóstico.

Producto por producto

En camino: pintura antihumedad frente a pintura antimoho, morteros de saneamiento, imprimaciones antisales y cuándo hace falta picar el yeso antes de nada.