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Moho y hongos

El moho no es el problema: es el síntoma. Puedes limpiarlo perfectamente y volverá en tres semanas si no has tocado la humedad que lo alimenta.

Las tres condiciones que el moho necesita a la vez: humedad por encima del sesenta por ciento en la superficie, temperatura entre cinco y treinta y cinco grados, y material del que alimentarse.
De las tres, en una casa solo se puede quitar una: la humedad. Por eso limpiar sin secar no sirve de nada.

Lo primero: de dónde sale

El moho necesita tres cosas: humedad, materia orgánica y poca ventilación. Le sobra con la humedad relativa por encima del 60-65 % de forma sostenida. Por eso aparece en baños sin extractor, en esquinas frías, detrás de armarios pegados a fachada y en ropa guardada en armarios húmedos.

En la práctica, casi todo el moho doméstico viene de condensación. Si lo limpias sin corregir la causa, vuelve.

Sobre la salud: el moho en interiores se asocia a síntomas respiratorios y a agravamiento de asma y alergias. Y hay consenso sanitario en que no debe convivirse con superficies enmohecidas de forma prolongada, especialmente con niños, mayores o personas inmunodeprimidas en casa. Al limpiarlo, ventila, usa guantes y mascarilla, y no lo cepilles en seco: se dispersan esporas. Si la superficie afectada es grande o reaparece rápido, es un problema de vivienda, no de limpieza.

Guías de moho

En camino: qué producto usar en cada superficie sin estropearla y moho negro en la pared.

Fuentes

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