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Por qué se produce la condensación: el punto de rocío

El agua que aparece en la pared, en el cristal o en el techo no viene de fuera: ya estaba dentro de casa, disuelta en el aire en forma de vapor. La condensación se produce cuando ese aire toca una superficie más fría que su punto de rocío. Y todo el vapor que deja de caber se convierte en líquido sobre ella.

¿Qué está pasando exactamente?

El aire siempre contiene agua en forma de gas, y su capacidad para contenerla depende de la temperatura: cuanto más caliente está, más vapor admite. Cuando ese aire se enfría, su capacidad baja, y llega un momento en que el vapor que lleva es justo el máximo que puede sostener. A esa temperatura se le llama punto de rocío. Si se enfría un grado más, el agua sobrante no tiene más remedio que dejar de ser gas y aparecer como líquido.

Dentro de una vivienda eso no ocurre en el aire abierto, sino en contacto con las superficies. El aire de una habitación está templado, pero la cara interior de una fachada sin aislar, el vidrio de una ventana o una esquina en contacto con el exterior están varios grados por debajo.

El aire que roza esas superficies se enfría de golpe, cruza su punto de rocío y suelta agua ahí. Es exactamente lo que le pasa a un vaso frío sacado de la nevera en verano: el agua no sale del vaso, sale del aire de la cocina.

¿A qué temperatura condensa el aire de mi casa?

El punto de rocío se calcula a partir de la temperatura del aire y de su humedad relativa. Esta tabla está calculada con la aproximación de Magnus-Tetens, la fórmula estándar en física de la atmósfera, para las condiciones más habituales de una vivienda en invierno:

Temperatura del aireHumedad 50 %Humedad 60 %Humedad 70 %Humedad 80 %
18 °C7,4 °C10,1 °C12,4 °C14,5 °C
20 °C9,3 °C12,0 °C14,4 °C16,4 °C
22 °C11,1 °C13,9 °C16,3 °C18,4 °C

Se lee así: en una vivienda a 20 °C con el 60 % de humedad relativa, cualquier superficie que esté por debajo de 12 °C tendrá condensación. Un vidrio simple en una noche fría baja de eso sin dificultad; una esquina de fachada mal aislada, también.

Y fíjate en lo que hace la humedad: en esa misma casa a 20 °C, pasar del 50 % al 80 % sube el punto de rocío de 9,3 a 16,4 °C. Eso multiplica las superficies de la casa que van a mojarse. Por eso bajar la humedad interior funciona aunque no toques el aislamiento.

¿De dónde sale todo ese vapor?

Sale de la vida diaria dentro de la vivienda, en una cantidad que sorprende: duchas, cocinar sin tapar las ollas, el lavavajillas, tender la ropa dentro, las plantas, y las personas y las mascotas respirando.

Una casa moderna bien sellada, con carpintería estanca y sin rejillas de ventilación, retiene todo ese vapor mucho mejor que una casa antigua con rendijas por todas partes. Es una de las paradojas del nicho: mejorar el aislamiento y la estanqueidad sin añadir ventilación aumenta los problemas de condensación, no los reduce.

¿Por qué la condensación elige unas superficies y no otras?

Porque no todas están a la misma temperatura. La condensación se produce en la superficie más fría que encuentra el aire. En una vivienda española típica, el ranking suele ser este: el vidrio y el marco de las ventanas, las cajas de persiana, las esquinas donde se juntan dos muros exteriores, los puentes térmicos (pilares, dinteles, cantos de forjado) y las paredes que quedan detrás de un mueble pegado a fachada. El detalle de cada caso está en condensación en paredes. Por qué el dormitorio se lleva la peor parte lo explicamos en humedad en la habitación.

¿Qué se deduce de todo esto para arreglarlo?

El mecanismo dicta las tres únicas palancas que existen, y explica por qué funcionan:

  • Generar menos vapor. Tapar ollas, usar el extractor, no tender dentro. Baja la humedad relativa, y con ella el punto de rocío.
  • Sacar el vapor fuera. Ventilar de forma breve e intensa, o instalar ventilación mecánica. Un deshumidificador hace lo mismo por otra vía: retira agua del aire.
  • Subir la temperatura de la superficie fría. Aislar el muro, romper el puente térmico, cambiar un vidrio simple por uno doble. Es lo único que ataca la otra mitad de la ecuación.

Las tres se pueden combinar, y en la mayoría de los casos las dos primeras bastan. El desarrollo paso a paso está en cómo eliminar la humedad por condensación.

¿Y si mi humedad no es condensación?

Merece la pena confirmarlo antes de gastar en nada, porque los tres tipos de humedad se tratan de forma distinta y se confunden con facilidad. Si la mancha sube desde el rodapié con eflorescencias blancas, apunta a capilaridad; si tiene un centro oscuro y aparece tras llover, a filtración. El diagnóstico de tipo de humedad hace las preguntas en el orden correcto, y tipos de humedad compara las tres firmas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se condensa el agua en las paredes?

Porque el aire caliente de la vivienda puede contener más vapor de agua que el aire frío. Cuando ese aire toca una superficie cuya temperatura está por debajo del punto de rocío, el vapor sobrante deja de caber en forma de gas y pasa a líquido sobre esa superficie. No es agua que venga de fuera ni del terreno: es el vapor que ya había dentro de casa, condensado sobre el punto más frío que ha encontrado.

¿Qué es el punto de rocío?

Es la temperatura a la que un aire concreto se satura de vapor de agua. Depende de dos datos: la temperatura del aire y su humedad relativa. Cualquier superficie de la vivienda que esté por debajo de esa temperatura tendrá condensación, y cualquiera que esté por encima permanecerá seca, aunque estén las dos en la misma habitación.

¿Por qué hay más condensación en invierno que en verano?

Por dos motivos que se suman. En invierno los muros exteriores y los vidrios están mucho más fríos, así que hay más superficies por debajo del punto de rocío. Y además se ventila menos y se generan las mismas duchas, coladas y comidas dentro de una casa cerrada, con lo que la humedad relativa interior sube. En verano las superficies están templadas y se ventila más, así que el vapor sale en vez de condensar.

¿Ventilar en invierno no enfría la casa y empeora la condensación?

No, si se hace de forma breve e intensa. Abrir del todo unos minutos renueva el aire cargado de vapor sin dar tiempo a que se enfríen los muros, que son los que acumulan el calor de la vivienda. Lo contraproducente es la ventana entreabierta durante horas: enfría la superficie del muro alrededor del hueco sin llegar a renovar bien el aire de la estancia.

Fuentes

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