Humedades en sótanos: por qué aparecen y qué se puede hacer
Un sótano húmedo casi nunca tiene un solo problema. Tiene terreno pegado al muro por fuera, unos paramentos que están siempre más fríos que el resto de la casa y poca renovación de aire. Así que conviven ahí tres humedades distintas: el agua que empuja desde el terreno, la que sube por capilaridad desde la cimentación y la que condensa en verano sobre las paredes frías. Se parecen mucho a simple vista y se corrigen de formas opuestas. Empezar por distinguirlas es lo único que evita gastar en el tratamiento equivocado.
¿Por qué un sótano se humedece más que el resto de la casa?
Porque está en una situación que ninguna otra estancia tiene: rodeado de tierra. Esa tierra retiene agua de lluvia, de riego, de una bajante mal rematada o del propio nivel freático, y la mantiene en contacto permanente con el muro. Al mismo tiempo, el terreno actúa de termostato y deja el sótano varios grados por debajo de la temperatura del aire exterior durante buena parte del año.
De esa doble condición salen las cuatro entradas de agua posibles:
- Empuje a través del muro enterrado. El agua del terreno atraviesa el muro por presión, no por capilaridad. Es la que produce manchas a media altura, humedades puntuales o incluso chorreos, y la que reacciona a los días de lluvia.
- Ascenso capilar desde la cimentación. La capilaridad de toda la vida, con su firma clásica: mancha que arranca del suelo y sube con un borde superior más o menos horizontal, y salitre. Está explicada a fondo en qué es la humedad por capilaridad.
- Condensación sobre paramentos fríos. La que más se confunde y la única que no viene del terreno: la genera el aire que entra en el sótano.
- Agua que aflora por la solera. Suelo oscuro que se extiende desde las juntas, baldosas que se levantan. El mecanismo está en humedad que brota del suelo.
¿Es capilaridad, es presión de agua o es condensación?
Esta pregunta decide el presupuesto, y puedes responderla bastante bien sin aparatos: mira dónde empieza la mancha, a qué reacciona y en qué época del año empeora.
| Señal | Capilaridad | Empuje desde el terreno | Condensación |
|---|---|---|---|
| Dónde aparece | Arranca en el suelo y sube, con borde horizontal | A cualquier altura, en puntos concretos, juntas o grietas | Repartida por toda la superficie, peor en las esquinas y en lo más frío |
| Cuándo empeora | Constante, con poca variación | Días y semanas después de lluvias fuertes | En verano, y al entrar aire caliente de fuera |
| Qué se ve | Salitre, pintura abombada, revoco desmoronado | Mancha oscura, humedad al tacto, a veces agua corriendo | Gotas sobre la superficie, moho en manchas oscuras, olor a cerrado |
| Qué la corta | Barrera contra el ascenso y mortero transpirable | Drenaje y gestión del agua, desde fuera si es posible | Cambiar cuándo y cómo se ventila |
Si tienes las tres a la vez (y en un sótano es lo normal), el orden importa: primero corta el agua líquida, después corrige el aire. Deshumidificar un sótano por el que sigue entrando agua es tirar electricidad. Si con la tabla no lo tienes claro, el diagnóstico guiado pregunta lo mismo paso a paso.
El error de verano: ventilar el sótano cuando fuera hace calor
Es el consejo más repetido y, en un sótano, el más contraproducente. La intuición dice que abrir para que corra el aire seca. Lo que ocurre es lo contrario: el aire caliente de julio lleva mucho más vapor que el aire frío. Y al entrar en el sótano se enfría de golpe contra unos muros que siguen a temperatura del terreno. Ese aire ya no puede sostener todo el vapor que traía, y lo suelta sobre la primera superficie fría que encuentra: las paredes, el suelo, las cajas.
De ahí la regla que gobierna un sótano y que casi nadie aplica: ventilar solo cuando el aire de fuera esté más frío que el sótano. En la práctica, de madrugada y a primera hora en verano, y sin problema durante el día en los meses fríos. Un higrómetro con termómetro dentro y otro fuera resuelven la duda en dos segundos; la horquilla que conviene mantener está en cuál es la humedad ideal en casa.
Y hay algo que sale casi gratis: saca del sótano todo lo que genere vapor (tender la ropa ahí dentro es la fuente más habitual) y separa muebles y estanterías unos centímetros de los muros para que el aire circule por detrás. No apoyes cartón, madera ni textil contra la pared, porque son justo el alimento que el moho necesita.
Si lo que tienes en el sótano es el trastero del edificio, ese caso concreto está en humedad en el trastero: qué se guarda, en qué y cuándo el problema deja de ser tuyo.
¿Se puede impermeabilizar un sótano por dentro?
Se puede, pero conviene saber contra qué trabajas. Por la cara interior pones una capa a favor del agua: el terreno empuja por detrás y el revestimiento solo aguanta por adherencia.
Por eso los morteros estancos aplicados por dentro tienden a abombarse, a desprenderse o a desplazar la humedad al borde de lo tratado. El Documento Básico HS de Salubridad del Código Técnico plantea la protección de los muros en contacto con el terreno desde la cara que da al terreno, y con el agua drenada, no retenida.
Traducido a decisiones reales:
- Por fuera es lo que de verdad resuelve: excavar el trasdós del muro, impermeabilizarlo, colocar lámina drenante y un drenaje perimetral que conduzca el agua a un punto de evacuación. Es la opción cara y la única que ataca el origen.
- Por dentro, dando salida al agua: canal perimetral de recogida en el encuentro de muro y solera, y por delante lámina nodular o un trasdosado ventilado con cámara. No seca el muro; lo que hace es que el agua vaya a un sitio previsto en vez de a tu pared. Cómo se plantea un trasdosado que no se convierta en un criadero de moho está en revestir una pared con humedad.
- Por dentro, taponando: es lo que se vende como «impermeabilizar el sótano» en la mayoría de los presupuestos rápidos, y es lo que más veces vuelve.
Antes de nada, hay una comprobación que cuesta cero y resuelve una parte de los casos: mira a dónde va el agua de lluvia por fuera. Una bajante que descarga junto a la fachada, un alcorque que embalsa, un terreno con pendiente hacia la casa o un riego pegado al muro meten en el terreno mucha más agua que la lluvia. Corregir eso es barato y, cuando es la causa, se nota.
Antes de aceptar un presupuesto
El sótano es el escenario donde más fácil resulta vender un tratamiento que no toca el problema. Cuatro preguntas, por escrito:
- ¿Qué parte del agua es capilaridad y qué parte es empuje? Si la respuesta no distingue las dos, la propuesta será la misma pase lo que pase.
- ¿Dónde va a salir el agua después del tratamiento? Toda solución que no incluya una salida está aplazando.
- ¿Se ha revisado el agua exterior (bajantes, pendiente, riego) antes de proponer obra dentro?
- ¿Qué cubre la garantía y bajo qué condiciones de ventilación y uso del sótano.
Las demás señales de un presupuesto serio están en cómo elegir una empresa de humedades.
Qué no hacer
- Ventilar a mediodía en verano. Es el gesto que más humedad mete en un sótano.
- Sellar la pared por dentro sin haber dado salida al agua: el revestimiento se despega o la mancha reaparece justo por encima.
- Tender la ropa abajo «porque no molesta»: es litros de agua al aire en la estancia peor ventilada de la casa.
- Almacenar cajas de cartón contra el muro. Absorben, no dejan circular el aire y alimentan al moho.
- Entrar en un sótano con agua en el suelo sin cortar antes la electricidad de esa zona en el cuadro. Es la única parte de esto que no admite improvisación.
- Usar productos químicos o disolventes con el sótano cerrado. Es un espacio mal ventilado por definición: se trabaja con la puerta abierta y corriente forzada, con la protección que indique la etiqueta.
Preguntas frecuentes
¿La humedad de un sótano es siempre capilaridad?
Casi nunca es solo capilaridad. En un sótano el muro tiene terreno pegado por fuera, así que además del ascenso capilar desde la cimentación hay empuje lateral de agua a través del muro enterrado, y en verano condensación sobre unos paramentos que están mucho más fríos que el aire. Cada una se corrige de una forma distinta, y tratar las tres como si fueran capilaridad es el error más repetido del nicho.
¿Por qué mi sótano huele más a humedad en verano que en invierno?
Porque en verano el aire de la calle está caliente y cargado de vapor, y al entrar en el sótano se enfría contra unos muros que siguen a temperatura del terreno. Ese aire ya no puede sostener todo su vapor y lo suelta sobre las superficies frías. Ventilar un sótano en las horas de calor no lo seca: lo moja.
¿Sirve de algo impermeabilizar un sótano por dentro?
Sirve para gestionar el agua, no para detenerla. Un revestimiento estanco aplicado por la cara interior trabaja con el agua empujando por detrás, así que tiende a abombarse o a desprenderse, y si aguanta desplaza la humedad al borde. Lo que sí funciona desde dentro es un sistema que dé salida al agua (drenaje perimetral y trasdosado ventilado o lámina nodular) en vez de intentar taponarla.
¿Qué se puede hacer en un sótano húmedo sin obra?
Bastante, si el problema es condensación: ventilar solo cuando el aire exterior esté más frío que el sótano, separar los muebles y las cajas de los muros, no almacenar cartón ni textil contra la pared, sacar del sótano cualquier fuente de vapor y vigilar la humedad relativa con un higrómetro. Si lo que hay es agua entrando por el muro o por la solera, sin obra solo se puede reducir el daño.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Código Técnico de la Edificación. DB-HS, Salubridad
- INSST. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo